
En este artículo, el padre Stewar Quispe reflexiona sobre el evangelio de Lucas 17:5-10, enfatizando la importancia de la fe, la humildad y el buen actuar como siervos de Dios. Se exploran las enseñanzas de San Pablo y la necesidad de aceptar nuestra condición de siervos, cumpliendo con nuestras obligaciones con amor y fortaleza, y buscando la gracia de Dios a través de la Virgen María.
Hola a todos, les habla el padre Stewar Quispe, misionero en Ecuador. En este día, 5 de octubre de 2025, daré lectura al evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas, capítulo 17, versículos del 5 al 10.
En aquel tiempo, los apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe." El Señor les contestó: "Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decir a este árbol frondoso: arráncate de raíz y plántate en el mar, y los obedecería."
¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando este regresa del campo: "Entra enseguida y ponte a comer"? No le dirá más bien: "Prepárame de comer y disponte a servirme para que yo coma y beba. Después comerás y beberás tú. ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo porque está cumpliendo con su obligación?" Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que les mando, digan: "No somos más que siervos inútiles, solo hemos hecho lo que teníamos que hacer."
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Hermanos, para este domingo, la liturgia de la palabra tiene realmente mucha relación y sobre todo, quiero hablar sobre el buen actuar de un siervo. En la primera lectura de este domingo, el profeta nos recuerda una verdad importante: el que no tiene el alma recta sucumbirá, pero el justo vivirá por su fidelidad. San Pablo también menciona el don recibido por imposición de manos, por el Espíritu Santo, y nos exhorta a no avergonzarnos de Jesucristo, a compartir el sufrimiento necesario por el evangelio, animados con la fortaleza de Dios.
El evangelio de hoy nos invita a reflexionar sobre una actitud que debe caracterizar a todo cristiano. San Ambrosio nos recuerda que, en primer lugar, debemos aceptar nuestra condición para poder obrar de un buen modo. Nuestra condición es ser siervos de Dios, y debemos aceptarlo humildemente. Nuestro buen actuar dependerá de cómo cumplamos con nuestro deber, con fortaleza, amor, sobriedad y, sobre todo, con mucha humildad.
La fe, aunque pequeña como una semilla de mostaza, tiene un gran potencial. Debemos hacerla fructificar, cumpliendo con nuestras obligaciones con fe y caridad, incluso cuando enfrentemos pruebas y dificultades. Estas pruebas son inevitables y forman parte del camino que debemos recorrer por el evangelio. San Pablo nos recuerda que no debemos avergonzarnos de dar testimonio de nuestro Señor, sino que debemos compartir los sufrimientos por la predicación del evangelio, sostenidos por la fuerza de Dios.
Es fundamental estar dispuestos a aceptar nuestra condición de siervos, ser humildes y combatir ante las dificultades que se presenten por amor a Dios y a Jesucristo. La fidelidad a su evangelio y la conservación de la fe son esenciales en nuestra vida cristiana.
Pidamos humildemente a nuestra buena madre, la Virgen Santísima, la gracia de este buen actuar. Reconocer nuestra condición de siervos y nuestra imposibilidad de hacer las cosas sin la gracia de Dios es crucial. Para el buen actuar, necesitamos fortaleza, y es a través de la Virgen que podemos pedir esta gracia para llevar adelante con valentía nuestra vida cristiana.
Que Dios nos conceda esa gracia, y se la pedimos por medio de la Virgen.
Paste a YouTube link and let Magica create the key takeaways.
Summarize another video