
La Familia Religiosa del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia (FRICYDIM), fundada hace más de 13 años por el padre Carlos Spán en Chiapas, enfrenta un proceso injusto que podría llevar a su cierre. Testimonios de exmiembros y laicos destacan la integridad, formación espiritual y humana, y el impacto positivo de esta comunidad, denunciando calumnias y pidiendo justicia y revisión del proceso.
La Familia Religiosa del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia (FRICYDIM) es una comunidad fundada hace más de 13 años en Chiapas por el padre Carlos Spán, un sacerdote reconocido por su formación impecable en filosofía y teología, y por su dedicación a la formación espiritual y humana de laicos y religiosos. Sin embargo, esta obra está enfrentando un proceso administrativo y penal que amenaza con su cierre, lo que ha generado preocupación y un llamado urgente a la justicia y a la defensa de esta comunidad que ha dado frutos espirituales y humanos en muchas vidas.
Hace más de 13 años, tres sacerdotes argentinos llegaron a México con una sólida formación filosófica y teológica. Dos de ellos permanecieron en Campeche, mientras que el padre Carlos Spán fundó FRICYDIM en la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Comenzó humildemente en una pequeña casa alquilada, donde junto con tres religiosas inició la formación de familias y laicos en la fe católica, impartiendo filosofía, teología, catecismo y doctrina social de la Iglesia.
Con el apoyo del entonces obispo Rogelio Cabrera, quien posteriormente fue presidente del Episcopado Mexicano, el padre Carlos adaptó una bodega para celebrar la Santa Misa dominical y para ser sede de la comunidad. La asistencia creció rápidamente, llegando a congregar a cientos de personas, incluyendo jóvenes con inquietudes vocacionales.
El padre Carlos también impartió conferencias en Guadalajara y Ciudad de México, donde empresarios y laicos se acercaron para apoyar la compra de un terreno en Berriozábal, Chiapas, para construir una casa de retiros y ampliar la obra. A pesar de acusaciones infundadas, como lavado de dinero, la comunidad siguió creciendo y dando frutos.
La comunidad se caracteriza por una formación integral que abarca tres dimensiones: humana, espiritual e intelectual. Los miembros reciben formación en filosofía, teología, historia de la Iglesia, y espiritualidad, con énfasis en la oración, la castidad, la obediencia, el trabajo y el ayuno. La disciplina es estricta pero siempre acompañada de discernimiento y respeto a la conciencia individual.
Las mujeres y hombres viven separados en espacios clausurados para preservar la castidad y el respeto mutuo. Las superiores, mujeres con amplia experiencia y formación, cuidan con caridad y justicia a las religiosas y religiosos.
Numerosos testimonios de exmiembros y laicos que han vivido o conocido la comunidad destacan la integridad del padre Carlos Spán y la calidad de la formación recibida:
Marichú, quien estuvo 6 años en la comunidad, afirma que el padre siempre fue respetuoso, casto y un verdadero guía espiritual. Niega categóricamente las acusaciones de falta de respeto o abuso.
Monserrat, con 4 años en la comunidad, recuerda la alegría, el respeto y la caridad que se vivía, y lamenta que la comunidad pueda cerrar, pues muchas almas se verían afectadas.
Lupita, quien vivió 5 años en FRICYDIM, relata su profunda conversión y agradecimiento por la formación espiritual y humana recibida, destacando la corrección con caridad y el cuidado médico y espiritual que se brindaba.
Armando, con cerca de 2 años en la comunidad, resalta la formación intelectual y espiritual, la disciplina y la espiritualidad reparadora que marcó su vida para siempre.
Micaela, quien conoció la comunidad a los 15 años, destaca la paz, el silencio y la formación que la ayudaron a encontrar su vocación religiosa.
Isabel y Rut también comparten experiencias de respeto, caridad y formación profunda, lamentando la injusticia del proceso que enfrenta la comunidad.
Suy, quien estuvo en contacto con la comunidad desde 2014, habla de la pureza sacerdotal del padre Carlos y de la persecución injusta que enfrentan.
La comunidad ha sido objeto de acusaciones graves, incluyendo calumnias sobre el padre Carlos Spán y las religiosas. Sin embargo, los testimonios coinciden en que estas acusaciones provienen de personas con heridas personales no resueltas, resentimientos o problemas de salud mental, y que no reflejan la realidad vivida por la mayoría.
El padre Carlos ha solicitado en múltiples ocasiones ser escuchado y presentar su defensa, pero se le ha negado esta oportunidad. Una visita desde Roma concluyó que la formación era satisfactoria, aunque recomendó ajustar el enfoque excesivamente mariocéntrico.
El cierre de FRICYDIM no es una decisión de Roma, sino del ordinario local, el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez. Se denuncia que el proceso ha sido viciado, sin permitir la defensa adecuada y mezclando procesos administrativos con penales.
La posible clausura de FRICYDIM representa una pérdida grave para la Iglesia y para muchas almas que han encontrado en esta comunidad un camino de formación, santidad y amor a Dios y a la Virgen María. La comunidad cuenta con entre 50 y 60 vocaciones y ha beneficiado a familias enteras, incluso convirtiendo a personas alejadas de la fe.
Los testimonios piden a la jerarquía eclesiástica revisar el proceso con justicia, escuchar a todas las partes y reconocer el bien que esta obra ha hecho. Se destaca la importancia de defender la verdad y no permitir que calumnias y heridas personales destruyan una obra que es un don de Dios.
La Familia Religiosa del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia es una comunidad que ha marcado profundamente la vida de muchos laicos y religiosos, ofreciendo formación integral y un camino de santidad. Frente a las acusaciones y el proceso que amenaza su continuidad, es fundamental que la Iglesia actúe con justicia, escuchando a todos y valorando el fruto espiritual y humano que esta obra ha dado.
Como seguidores de la verdad, es nuestra responsabilidad dar testimonio y pedir que prevalezca la justicia y la misericordia, para que FRICYDIM pueda seguir siendo un faro de luz y esperanza para muchas almas sedientas de Dios.
Que viva Cristo Rey.
Este artículo recoge testimonios y hechos para ofrecer una visión completa y veraz sobre la situación actual de FRICYDIM, invitando a la reflexión y al diálogo respetuoso en la comunidad católica y la sociedad en general.
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