
En este artículo, el P. Javier Olivera Ravasi explora la relación entre la Iglesia Católica y el concepto de Israel, diferenciando entre el Israel bíblico, el sionismo y el Estado de Israel. A través de la parábola de las bodas, se argumenta que la Iglesia es el nuevo Israel, heredera de las promesas divinas, y se critica la confusión que existe en torno a estos temas en el contexto actual.
En un contexto donde la relación entre la Iglesia Católica y el pueblo de Israel es objeto de debate, el P. Javier Olivera Ravasi ofrece una reflexión profunda sobre el significado de Israel en la actualidad. En su discurso, se centra en la parábola de las bodas del Evangelio de Mateo, que sirve como punto de partida para discutir la traición de Israel y la transformación de la Iglesia en el nuevo Israel.
El Evangelio del día, tomado de Mateo 22, narra cómo un rey invita a sus amigos a las bodas de su hijo, pero estos desprecian la invitación. El rey, enojado, decide castigar a los que no asistieron y, finalmente, invita a todos los que encuentra en los caminos. Esta parábola es interpretada como una alusión a la traición del pueblo de Israel, que rechazó las promesas de Dios y, como consecuencia, la salvación se ofrece a los gentiles.
La traición de Israel se manifiesta en el rechazo de Jesucristo, el Mesías esperado. El P. Olivera menciona el destierro del pueblo judío y la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. como un punto de inflexión en la historia de la salvación. A partir de este momento, la única entidad que puede considerarse el nuevo Israel es la Iglesia Católica, que se convierte en la esposa de Cristo y el medio a través del cual se ofrecen las promesas de salvación.
El P. Olivera señala que existe una confusión común entre el Israel bíblico, el sionismo y el Estado de Israel. El sionismo es un movimiento político que busca establecer un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina, mientras que el Estado de Israel es la entidad política actual. Esta confusión se ha visto exacerbada por la doctrina del dispensacionalismo, que sostiene que Dios tiene dos esposas: Israel y la Iglesia.
El dispensacionalismo, sistematizado por John Nelson Darby en el siglo XIX, propone que las promesas de Dios hacia Israel son irrevocables, a pesar de la traición del pueblo judío. Según esta doctrina, Dios tiene un plan separado para los judíos y los gentiles, lo que lleva a muchos a creer que deben apoyar incondicionalmente al Estado de Israel.
La Biblia de Scofield, publicada en 1909, popularizó las ideas de Darby y se convirtió en un texto fundamental para muchos cristianos protestantes en Estados Unidos. Esta Biblia incluía comentarios que favorecían al sionismo y promovían la idea de que el apoyo a Israel es un mandato bíblico. Esto ha llevado a una interpretación errónea de las Escrituras, donde muchos creen que el Israel moderno es el mismo que el Israel bíblico.
El P. Olivera destaca que esta confusión ha llevado a muchos cristianos, tanto católicos como protestantes, a creer que deben apoyar al Estado de Israel como un deber de fe. Esta idea se ve reflejada en declaraciones de figuras políticas que citan la Biblia para justificar su apoyo a Israel, sin entender la distinción entre el Israel bíblico y el Estado actual.
La verdadera herencia de las promesas de Dios, según el P. Olivera, pertenece a la Iglesia. San Pablo, en Gálatas 3:29, afirma que aquellos que pertenecen a Cristo son descendencia de Abraham y herederos de las promesas. La Iglesia, por lo tanto, es el nuevo Israel, y los judíos que se conviertan también formarán parte de este nuevo pueblo de Dios.
Pertenecer a la Iglesia implica una responsabilidad de ser fiel a las promesas recibidas en el bautismo. La afiliación a este nuevo Israel no se basa en la etnicidad, sino en la aceptación de Jesucristo como el Mesías y en vivir de acuerdo con sus enseñanzas.
El P. Javier Olivera Ravasi concluye su reflexión enfatizando la necesidad de distinguir entre el Israel bíblico, el sionismo y el Estado de Israel. La confusión en torno a estos conceptos puede llevar a malentendidos y a un apoyo incondicional que no se basa en la fe cristiana. La Iglesia Católica, como el nuevo Israel, es la única que puede reclamar las promesas de Dios, y es a través de ella que se ofrece la salvación a toda la humanidad. La invitación es a reflexionar sobre nuestra fe y a entender el verdadero significado de ser parte del pueblo de Dios.
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