
Este artículo demuestra que durante 1517 años se usaron consistentemente los 73 libros de la Biblia, incluyendo los 46 del Antiguo Testamento y los libros deuterocanónicos. Se analizan citas de los Padres de la Iglesia y ejemplos del Nuevo Testamento que confirman el uso de la Septuaginta y la aceptación histórica de estos libros, refutando la exclusión protestante basada en razones ideológicas.
Durante 1517 años, la Biblia utilizada por la Iglesia cristiana incluía un total de 73 libros, es decir, los 46 libros del Antiguo Testamento junto con los libros deuterocanónicos. Este artículo explora cómo se ha mantenido este canon a lo largo de la historia, apoyándose en citas de los Padres de la Iglesia y ejemplos del Nuevo Testamento para demostrar que la exclusión de ciertos libros por parte de los protestantes carece de fundamento histórico y es más bien ideológica.
Jesús nació en un contexto donde la Septuaginta era la versión más leída y aceptada de las Escrituras. Durante su infancia, cuando se trasladó a Egipto, la única versión disponible era la Septuaginta. Más tarde, al elegir a sus 11 discípulos en Galilea, estos también leían la Septuaginta, ya que era la versión común en esa región.
El apóstol Pablo instruyó a Timoteo a leer las Escrituras que había estudiado desde niño, las cuales correspondían a la Septuaginta, incluyendo los siete libros que los protestantes excluyen. No existe ninguna razón válida, aparte de una ideológica, para rechazar estos libros.
Los escritores del Nuevo Testamento citan casi exclusivamente la Septuaginta y rara vez otras versiones hebreas o arameas. Un ejemplo claro es Isaías 7:14, donde la Septuaginta traduce el término como "virgen", mientras que la versión hebrea usaría un término que significa "doncella". Esta diferencia lingüística explica por qué la Septuaginta era preferida para expresar ciertos conceptos.
En el Evangelio de Juan 15:9, Jesús dice: "Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado. Permaneced en mi amor." Esta frase se relaciona con Sabiduría 39, un libro deuterocanónico.
Diversos Padres de la Iglesia reconocieron y citaron los libros deuterocanónicos como parte de las Escrituras sagradas:
Otros Padres que reconocieron estos libros incluyen San Policarpo de Esmirna, San Hilario de Poitiers, San Clemente de Alejandría, Orígenes, San Ireneo de Lyon, San Cipriano de Cartago, San Atanasio, Lactancio, San Lucifer de Cagliari y San Agustín.
Además, los añadidos a los libros de Daniel y Ester son citados por San Atanasio, San Gregorio de Asia y Orígenes.
Después de revisar estas pruebas históricas y citas de los Padres de la Iglesia, queda claro que los libros deuterocanónicos siempre fueron considerados parte de las Sagradas Escrituras. La exclusión de estos siete libros en 1517 por parte de ciertos grupos protestantes no tiene fundamento histórico y responde a motivaciones ideológicas.
Este análisis invita a reflexionar sobre la importancia de conocer la historia y el contexto de la Biblia para entender mejor su canon y evitar malentendidos basados en interpretaciones parciales.
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