
JJ Benítez comparte sus investigaciones sobre experiencias cercanas a la muerte (ECM), basadas en más de 1000 testimonios alrededor del mundo. Explica que tras la muerte física, existe una vida en un cuerpo luminoso y espiritual, y cuestiona la reencarnación, proponiendo que venimos a experimentar la vida, no a aprender. También reflexiona sobre la extensión de la esperanza de vida y el desconocimiento humano sobre el propósito de la existencia.
En los últimos años, ha habido un notable aumento en las investigaciones sobre las experiencias cercanas a la muerte (ECM) y la vida después de la muerte. Este tema ha captado la atención de muchas personas, y JJ Benítez, reconocido investigador, ha dedicado décadas a estudiar este fenómeno. En esta entrevista, Benítez comparte sus conclusiones basadas en más de 1000 testimonios recopilados alrededor del mundo.
JJ Benítez comenzó a investigar la vida después de la muerte en 1968, incluso antes de iniciar sus estudios sobre ovnis. A lo largo de los años, ha recopilado más de mil testimonios de personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte o que han visto y hablado con familiares y amigos fallecidos. Estas personas relatan haberlos tocado y abrazado, lo que aporta un nivel de realismo a sus relatos.
Benítez ha viajado por todo el mundo, entrevistando a individuos de diferentes culturas y profesiones, desde un profesor de literatura en Pittsburgh hasta una niña en Pakistán, pasando por numerosos testigos en España y Europa. La consistencia de sus relatos lo ha llevado a una convicción del 150% de que existe vida después de la muerte física.
En marzo, Benítez publicará un libro titulado "Dioses Azul", donde recopila 101 experiencias cercanas a la muerte. Estas historias provienen de personas de diversos ámbitos, incluyendo profesionales, amas de casa, pilotos y médicos, quienes describen experiencias muy similares:
Un aspecto común en estos relatos es que ninguno de los que han vivido estas experiencias quería volver a la vida física. Por ejemplo, Benítez menciona el caso de una mujer en Sevilla que, tras una ECM, quedó tan impactada que años después intentó suicidarse para regresar a ese lugar.
Según Benítez, tras la muerte física, despertamos en un lugar con un cuerpo físico elegido por nosotros mismos, aunque no sabe cómo se elige. Allí se encuentran familiares y parientes fallecidos. A partir de ese momento, comienza una existencia en un estado de "no tiempo", donde el cuerpo físico va perdiendo su materia orgánica hasta convertirse en una sustancia luminosa, una luz.
Este proceso podría estar relacionado con las experiencias de vidas pasadas, aunque Benítez no cree en la reencarnación. Él propone que los recuerdos de vidas pasadas podrían ser heredados genéticamente, como el color del cabello o los ojos. Por ejemplo, un recuerdo traumático como un incendio en París podría transmitirse de generación en generación y manifestarse bajo hipnosis.
Benítez no considera necesaria la reencarnación. Según él, no venimos a la Tierra a aprender, como sostienen algunos defensores de la reencarnación, sino a experimentar. Aprender todo lo que nos rodea sería imposible incluso en un millón de vidas. En cambio, la vida es una aventura para experimentar el tiempo, el dolor, el sufrimiento, la riqueza, la pobreza y otras realidades que no existen en nuestro verdadero hogar.
La verdadera casa del ser humano es la creación invisible, que podría definirse como el mundo espiritual, pero no en un sentido religioso, sino como un mundo no material. En este lugar, estamos integrados en una sustancia luminosa, espiritual, a la que volveremos después de la muerte. Convertirnos nuevamente en esa sustancia es volver a casa.
Benítez describe la vida como una aventura que cada persona contrata antes de nacer. Elegimos vivir ciertos años, experimentar determinadas situaciones, amistades, problemas y enemigos, y hasta el momento y la forma de nuestra muerte. Sin embargo, la mayoría de las personas no saben por qué están aquí ni cuál es su destino.
En la actualidad, se habla de extender la esperanza de vida hasta 120 o 140 años, e incluso se especula con vivir 200 años. Benítez señala que el ser humano desea vivir mucho porque desconoce el propósito de su existencia y está esclavizado por la religión. Así como hoy podemos ver nuestro esqueleto mediante rayos X sin morir, avances que hubieran parecido magia en épocas pasadas, la extensión de la vida podría ser posible en el futuro.
Las investigaciones de JJ Benítez sobre las experiencias cercanas a la muerte ofrecen una perspectiva fascinante y profunda sobre lo que sucede después de la muerte. Basado en miles de testimonios, Benítez sostiene que la muerte no es el fin, sino el comienzo de una nueva etapa en un plano espiritual donde el tiempo y el sufrimiento no existen. Su visión desafía creencias tradicionales y nos invita a reflexionar sobre el verdadero propósito de la vida y la naturaleza de nuestra existencia.
Este enfoque nos anima a vivir con valentía y a comprender que la vida es una aventura elegida, una experiencia temporal en nuestro verdadero hogar espiritual.
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