
La misión Artemis II, con cuatro astronautas a bordo de la cápsula Orion Integrity, realizó un histórico sobrevuelo lunar en abril de 2026, capturando imágenes inéditas del lado oculto de la Luna y experimentando 40 minutos sin comunicación con la Tierra. Estas fotografías y relatos revelan la soledad, la belleza y la historia cósmica que vivieron los humanos más alejados de nuestro planeta en más de 50 años.
Cuatro personas a bordo de una cápsula de 5 metros de diámetro viajaron a más de 400,000 kilómetros de la Tierra, atravesando el vacío absoluto del espacio. Esta hazaña fue capturada en una foto tomada mientras desaparecían detrás de la Luna. Tres minutos después de esa imagen, perdieron toda comunicación con el planeta durante 40 minutos, quedando como los seres humanos más solos en la historia.
Esta semana, las imágenes de la misión Artemis II han comenzado a llegar al mundo, mostrando no solo la belleza del espacio, sino también una perspectiva única y casi nunca vista del cosmos tal y como lo vivieron los astronautas.
El 1 de abril de 2026, el cohete SLS despegó desde el Kennedy Space Center con cuatro personas a bordo: Reid Wiseman, Víctor Glover, Cristina Coach, todos de la NASA, y Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense. La cápsula Orion, bautizada por ellos mismos como Integrity, tenía un destino que ningún ser humano había visitado en más de 50 años.
El 6 de abril realizaron un sobrevuelo lunar, fotografiando durante 7 horas el lado oculto de la Luna y capturando alrededor de 10,000 imágenes de una cara que ningún ojo humano había visto tan de cerca desde la misión Apolo 17 en 1972.
El 10 de abril, a las 8:07 de la tarde, hora del Este, amerizaron sanos en el océano Pacífico frente a las costas de San Diego. Aunque la misión terminó, las imágenes apenas están llegando y algunas de ellas permanecerán en la memoria para siempre.
Una de las fotos más emotivas fue tomada el día después de rodear la Luna: los cuatro astronautas abrazados, flotando en gravedad cero, aún a más de 200,000 kilómetros de casa. Reid Wiseman, el comandante, describió la experiencia como algo que nadie en la Tierra podrá comprender completamente, y Víctor Glover, el piloto, confesó que aún no ha procesado lo que hicieron y le da miedo intentarlo.
La imagen capturada a las 6:41 de la tarde del 6 de abril muestra el cráter Omes en primer plano y, al fondo, la Tierra iluminada por el Sol hundiéndose lentamente detrás del horizonte lunar. Tres minutos después de esta foto, la cápsula Integrity desapareció detrás de la Luna, perdiendo comunicación con la Tierra durante 40 minutos. Durante ese tiempo, los cuatro astronautas fueron los seres humanos más solos en la historia.
Este momento fue llamado por los astronautas "el atardecer de la Tierra", ya que la Tierra se ponía detrás de la Luna, un fenómeno que solo puede observarse desde el espacio.
El lado oculto de la Luna, siempre invisible desde la Tierra, está cubierto por una gran cantidad de cráteres y tiene menos mares, esas regiones oscuras de lava solidificada que forman el rostro lunar visible desde nuestro planeta.
En el centro de la imagen se encuentra la cuenca Hertzsprung, uno de los cráteres de impacto más grandes del sistema solar, con 570 km de ancho, equivalente a la distancia de Ciudad de México a la frontera con Estados Unidos. Este cráter es un archivo perfecto de violencia cósmica congelada en el tiempo, ya que la Luna no tiene atmósfera ni erosión que borre las huellas de impactos antiguos.
Otra imagen destacada muestra la cuenca oriental, un cráter de impacto muy bien conservado formado hace 3,700 millones de años por un impacto tan brutal que la roca se comportó como un líquido, formando crestas concéntricas perfectas. Durante las misiones Apolo, los astronautas lo apodaban "el beso" por su forma curva y elegante.
Una de las fotografías favoritas de la misión muestra el cráter Babilof en el borde de la cuenca Hertzsprung, capturado con una cámara de mano a 400 mm de focal. Las sombras largas y dramáticas se deben a que la imagen fue tomada en el terminador lunar, la línea que separa el día de la noche en la Luna, creando un paisaje accidentado de montañas y valles.
Al final del periodo de observación lunar, la Luna y el Sol se alinearon perfectamente, permitiendo a la tripulación vivir un eclipse solar total de casi 54 minutos, mucho más largo que los eclipses vistos desde la Tierra. Desde la perspectiva de los astronautas, la Luna era cinco veces más grande que el Sol, y pudieron observar la corona solar y estrellas tenues, así como el planeta Venus.
Durante este eclipse, la tripulación observó seis destellos de impacto de meteoritos golpeando la superficie lunar en tiempo real, un fenómeno nunca antes visto por ojos humanos.
Después del sobrevuelo, cuando la Luna quedaba atrás y la Tierra aún estaba lejos, uno de los astronautas apuntó la cámara hacia el vacío del espacio con una exposición de 10 segundos, capturando una imagen de la Vía Láctea desde más lejos de donde ningún ser humano había estado en más de 50 años.
Aunque telescopios como el Hubble y el James Webb han fotografiado la galaxia con mayor detalle, esta imagen tiene un valor humano único, ya que fue tomada por una persona que eligió capturar ese momento y sintió algo especial al hacerlo.
Mientras volaban a 25,276 millas de la Tierra, la tripulación decidió nombrar dos cráteres sin bautizar. El primero fue llamado Integrity, como su cápsula, y el segundo fue nombrado en honor a Carol Wiseman, esposa de Reid Wiseman y madre de sus hijas, quien falleció de cáncer en 2020.
Carol fue enfermera de cuidados intensivos neonatales y apoyó a Reid para que continuara su trabajo en Houston durante su enfermedad. El momento del nombramiento fue presenciado por las hijas de Reid desde la galería de visitantes del centro Johnson en Houston. El nombre deberá ser aprobado por la Unión Astronómica Internacional, pero el cráter ya existe en las coordenadas 18.8° norte, 86.5° oeste, en el borde entre la cara visible y el lado oculto de la Luna.
Cristina Coach, especialista de misión, comentó que lo que más le impresionó no fue la Tierra en sí, sino la negrura que la rodeaba. Al regresar a la Tierra, expresó que el planeta es una tripulación que rema junta, se cuida y está irremediablemente vinculada.
Un detalle entrañable de la misión fue la mascota de gravedad cero llamada "Rise", diseñada por un niño de 8 años de California, que viajó dentro de la cápsula Orion con los nombres de más de 3 millones de personas que se registraron para mandar su nombre alrededor de la Luna. Reid Wiseman la cuidó con especial cariño durante el amerizaje y la misión.
La misión Artemis II rompió el récord de distancia alcanzada por humanos, superando al Apolo 13 por más de 41 millas. En 10 días, la tripulación tomó más de 10,000 fotografías y dejó nombres grabados en la Luna que durarán más que cualquiera de nosotros.
El 16 de abril, la tripulación ofreció su primera rueda de prensa conjunta desde el regreso en el centro Johnson de Houston, y en los próximos días se esperan más imágenes y videos en alta definición del sobrevuelo lunar y del viaje completo.
Mientras tanto, podemos quedarnos con la imagen de esta tripulación feliz de estar en casa después de haber visto cosas que casi ningún ser humano ha visto jamás, y haber vivido una experiencia que cambiará para siempre nuestra forma de ver el espacio y nuestro lugar en el universo.
Hasta la próxima, nos vemos pronto.
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